NUESTRO ADN

NUESTRO ADN

NUESTRA HISTORIA

Yo soy Jess, y quiero contarte cómo este proyecto empezó antes de tener nombre.

De pequeña me pasaba horas jugando a disfrazarme, y mi madre, Mari, una mujer generosa, fuerte y paciente, daba vida a cada idea desde su máquina de coser.

Con los años cambié los disfraces por ropa de cada temporada, pero seguí pidiéndole que me reinventara el armario. Ninguna de las dos imaginaba que, algún día, ese juego se transformaría en una marca que une nuestras pasiones: el diseño, la costura y el movimiento.

La primera vez que vi a una pole dancer fue en Australia. Subió tres metros en segundos y quedé hipnotizada. Un año después me apunté a mi primera clase. No buscaba competir, solo dejar de esconderme de mi cuerpo.

Había crecido, como muchas, creyendo que algo estaba mal en mí. Ese día decidí mirarme al espejo, con ropa mínima, durante hora y media sin huir. Parecía un gesto pequeño. No lo fue. Con el tiempo, dejé de juzgarme y empecé a celebrarme. Grabé mis movimientos, sonreí, y el pole dance dejó de ser un reto: se convirtió en amor.

De ese amor nació Ona Dance.

Un homenaje a lo que sentimos al movernos: el arte, la fuerza, la libertad. Un lugar donde se cruzan las agujas, las telas y el vuelo.

Ona Dance es un pedazo de mi historia… y quizá también de la tuya.

NUESTRA HISTORIA

Yo soy Jess, y quiero contarte cómo este proyecto empezó antes de tener nombre.

De pequeña me pasaba horas jugando a disfrazarme, y mi madre, Mari, una mujer generosa, fuerte y paciente, daba vida a cada idea desde su máquina de coser.

Con los años cambié los disfraces por ropa de cada temporada, pero seguí pidiéndole que me reinventara el armario. Ninguna de las dos imaginaba que, algún día, ese juego se transformaría en una marca que une nuestras pasiones: el diseño, la costura y el movimiento.

La primera vez que vi a una pole dancer fue en Australia. Subió tres metros en segundos y quedé hipnotizada. Un año después me apunté a mi primera clase. No buscaba competir, solo dejar de esconderme de mi cuerpo.

Había crecido, como muchas, creyendo que algo estaba mal en mí. Ese día decidí mirarme al espejo, con ropa mínima, durante hora y media sin huir. Parecía un gesto pequeño. No lo fue. Con el tiempo, dejé de juzgarme y empecé a celebrarme. Grabé mis movimientos, sonreí, y el pole dance dejó de ser un reto: se convirtió en amor.

De ese amor nació Ona Dance.

Un homenaje a lo que sentimos al movernos: el arte, la fuerza, la libertad. Un lugar donde se cruzan las agujas, las telas y el vuelo.

Ona Dance es un pedazo de mi historia… y quizá también de la tuya.

NUESTROS VALORES

PASIÓN

Nos mueve el amor por el movimiento, el arte y la creación. Cada diseño nace desde la emoción.

ÉTICA

Creamos con intención, eligiendo materiales responsables y procesos conscientes. Cada prenda tiene propósito.

COMUNIDAD

Creemos en el poder de lo colectivo: la diversidad, el apoyo mutuo y la inspiración compartida.

SOFISTICACIÓN

Cuidamos cada detalle con una estética minimalista y elegante. Creemos en la belleza que también es funcional.

CONCIENCIA
DETRÁS DE NUESTRA HISTORIA

Nuestra historia como fundadoras está profundamente ligada a un compromiso innegociable con la sostenibilidad, la artesanía local y la transparencia total.

No es solo lo que hacemos, es cómo lo hacemos.

LA CONCIENCIA
DETRÁS DE NUESTRA HISTORIA

Nuestra historia como fundadoras está profundamente ligada a un compromiso innegociable con la sostenibilidad, la artesanía local y la transparencia total.

No es solo lo que hacemos, es cómo lo hacemos.